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5 Pasos para Crear un Ecosistema de Innovación

Un ecosistema es un conjunto de actores interdependientes que funcionan mejor y se potencian a través del trabajo en redes y comunidades. Ciertas circunstancias específicas ayudan a la evolución de estos ecosistemas, permitiendo que la innovación prospere, impactando en economías locales y generando cambios profundos en el statu quo.

Para que un ecosistema funcione, es importante que todos los miembros de esa red colaboren y distribuyan sus esfuerzos en pos de un propósito en común. A su vez, un ecosistema puede tener otros ecosistemas adentro que vuelven a conectarse por un propósito en común. Así es el caso de grandes compañías tecnológicas como Google o Salesforce que pertenecen a grandes ecosistemas de innovación como por ejemplo el de Silicon Valley y, a su vez, crearon sus propias redes de trabajo colaborativo que les permitieron alcanzar el éxito. Por ejemplo, a través de sus APIs e intercambio de aplicación, generaron ecosistemas dedicados a enriquecer sus principales productos, donde todos los actores involucrados se ven beneficiados y fortalecen sus oportunidades de negocios.

¿Crear un ecosistema o unirse a un ecosistema?

Esta duda suele presentarse en algunas corporaciones que deciden atravesar sus fronteras y potenciar la generación de oportunidades a través del trabajo colaborativo. Y la respuesta correcta dependerá de los objetivos que se persiguen ya que la primera consideración para unirse a un ecosistema debe ser buscar alcanzar el mismo propósito por el cual trabajan todos los miembros de esa red. Por eso, hay algunos propósitos específicos que para cumplirse requieren de la creación de un nuevo ecosistema. Para lograr crearlo de manera exitosa, identificamos 5 pasos que siempre deben realizarse:

  1. Definir el propósito

    El trabajo colaborativo dentro de un ecosistema es un medio para un fin. Por esto, resulta indispensable identificar claramente cuál es el propósito que se pretende alcanzar en este nuevo ecosistema. Este propósito debe también ser lo suficientemente atractivo para involucrar a otros participantes.

  2. Identificar roles y conexiones

    Uno de los principios del trabajo colaborativo en un ecosistema es que cada actor involucrado ocupa un rol claro desde el cual aporta valor y contribuye para lograr cumplir el propósito. De esta manera, se distribuyen los esfuerzos y cada rol aporta experiencia, conocimientos y recursos específicos. También, es importante establecer cómo se conectarán unos con otros de manera de asegurar la creación de escenarios propicios y canales de vinculación tangibles.

  3. Mapear actores

    Una vez que se identificaron los roles y sus conexiones, estamos listos para comenzar a generar un mapa identificando las personas, organizaciones, empresas u organismos del estado que pueden ocupar cada lugar. Idealmente, este mapa debería construirse utilizando una herramienta que democratice el acceso a todos los interesados en ser parte.

  4. Convocar a participantes

    En esta instancia, nuestro ecosistema comienza a tomar vida. Debemos inspirar, motivar y convencer a quienes queremos sumar a nuestra red para que se unan a nuestro propósito y quieran trabajar con compromiso para alcanzar una meta. Además, se pueden establecer instancias de vinculación ya sean en grupo, individuales, presenciales o a distancia.

  5. Medir e iterar

    A medida que el ecosistema crece, es habitual distraerse en el camino con nuevas oportunidades o integrantes que se irán incorporando. Entonces, ¿cómo sabremos si estamos teniendo éxito? Estableciendo algunos indicadores desde el inicio y seteando hitos claros que marcarán que el propósito está cumplido.

@EquipoParabolt
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